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1/3/14

¿Dejar a Facebook? Un debate abierto (1)


1 de marzo, 2014


Después de un largo proceso de reflexión impulsado principalmente por una sensación de incomodidad con mi presencia particular en Facebook, propongo una entrada en 31 partes, una entrada diaria, en Facebook mismo, durante el mes de marzo sobre la estrella de las redes sociales.

La propuesta para el este mes es de ofrecer una entrada cada día sobre los motivos para dejar de utilizar Facebook, y así preparar el camino o bien para darme la baja, o bien para seguir como usuario después, a partir de abril de 2014. 

Entiendo que hay otras personas con dudas paralelas, o al menos lo presiento, a base de una cierta frecuencia de comentarios y reacciones en contra, y incluso expresiones de satisfacción entre aquellas personas que no tienen cuenta. Espero que este mes de reflexión, por lo tanto, pueda servir para abrir un debate sobre la plataforma, su sentido, sus maneras y estilos, su economia y significados sociales, que podría ser útil para más personas. 

Así que espero poder aprender del conocimiento de los demás, ya que seguramente no tengo la capacidad de analizar con rigor técnico las cuestiones que pienso que hay que abarcar, como la privacidad, la seguridad, el modelo de negocio o bien el concepto de comunidad proyectada.
Admito que durante los últimos meses he aumentado mi número de amigos con la idea de poder ampliar también el marco del debate, lo que podría parecer como contradictorio. Que el marco de reflexión sobre Facebook sea mi página de Facebook, que también dirigirían a otros lectores a algunas entradas más largas en mi blog, me parece coherente. Pero seguramente no podría ser suficiente, ya que los que a lo mejor tienen más de decir sobre cómo desarrollar conectividad y comunidad virtual fuera de su marco no pasarían nunca por sus páginas para comentar el debate que planteo yo. Por eso entiendo que tendré que ir en busca de las opiniones e ideas relevantes sobre la cuestión de seguir en Facebook o no. 

En relación con lo que planteo, podría comentar que hace poco dejé mi cuenta de Twitter. Me parece bastante probable que el modelo de Twitter no tendrá un recorrido muy afortunado, ya que debería ser rápidamente reemplazado. Para mí ha requerido una atención mayor que los minutos que dedico a Facebook, y su naturaleza veloz y pasajera me ha parecido útil solo en contadas ocasiones. Que Twitter sea un medio más cómodo en el Smartphone también puede ser un factor, ya que, a nivel particular, la lectura de tipos pequeñas me representa un esfuerzo por el hecho de no llevar siempre las gafas que necesito. Tambíen escribo lentamente en el teclado de mi Android. Es posible que me he dado la baja de Twitter en parte por estos motivos funcionales.


Con Facebook, pero, veo que existe mayor facilidad para repasar actividad reciente al final del día, cuando puedo conectar con el portátil en casa. Y con este marco de comodidad, también he encontrado que me he enterado de muchísimas cosas que, sobre todo, no aparecen en los medios mayoritarios. Facebook ha sido un vehículo para aprender algo sobre la actividad surgida de un marco de conocimientos “alternativos”. Y de aquí, para mí, su mérito, pero también su contradicción principal: ¿es realista y coherente desarrollar una actividad fuera del sistema dominante a través de un medio al servicio (o así parece) de los intereses comerciales de su empresa madre y sus muchísimas colaboradores? ¿No sería, para sacar un paralelismo, como ir a un restaurante de comida rápida como única alternativa disponible, para hacer las reuniones multitudinarias en la planificación de un proyecto de la alimentación justa y sostenible?

Ya que se trata de ir dosificando el debate, tendría más sentido no extenderme demasiado ahora. No sé si se puede siquiera justificar un diálogo en 31 partes, si realmente estoy haciendo una propuesta razonable. 

Pero sí me gustaría empezar con una pregunta fácil: ¿hay alguien que se siente igual que yo?